El alumbrado público está evolucionando hacia la eficiencia energética y al ahorro, y la novedad en este sentido es la iluminación por bombillas LED, ya que presentan mayor eficiencia y duración que las tradicionales. Este tipo de iluminación también está cogiendo importancia dentro de los propios domicilios, donde cualquier ahorro es bien recibido.

La iluminación LED

A diferencia de lo que sucede con las bombillas incandescentes o fluorescentes, pero como ocurre con la mayoría de los electrodomésticos, los LED no tienen la necesidad de conectarse de forma directa a la corriente. Por el contrario, necesitan fuentes de alimentación o drivers, que son los encargados de transformar la tensión que aporta la red eléctrica a las propias necesidades de este tipo de iluminación.

Algo que poca gente sabe es que trabajan de forma habitual con corriente continua. Esto implica que si se quiere que trabaje con la corriente alterna, pues es la más frecuente en los hogares, será necesario contar con un driver o controlador que se encargue de convertir la CC en CA, disminuyendo a la vez el voltaje.

Qué hacen los drivers

Ya hemos dicho que los controladores convierten la CC en CA, pero también deberá adaptar a las necesidades que tenga el LED la salida del voltaje. Además cabe destacar que debido a su baja impedancia, implicará que una tensión elevada impediría su funcionamiento y podría provocar que se quemase.

Hay situaciones donde los drivers no son necesarios, como es el caso de las linternas. Esto es debido a que la corriente de salida que aportan las pilas es muy baja si la comparamos con la que aporta la red eléctrica. Dicho de otra manera, la corriente que ofrece la red eléctrica supera por mucho los miliamperios que este tipo de iluminación necesita para emitir la luz. Para evitar este problema, los drivers se encargan, sin desperdiciar energía, de rebajarla y mantenerla constante.

Los LED son muy sensibles a los cambios bruscos de tensión, por eso es importante que los drivers se encarguen de estabilizar la tensión lo que, a su vez, hace que se mantenga el flujo lumínico y la temperatura.

Por todo esto los controladores son esenciales, porque de ellos depende que exista un aprovechamiento real de la energía que consumen.

Drivers externos o internos

En la gran mayoría de las ocasiones, los controladores se encuentran instalados dentro de la propia lámpara, lo que hace que no estén visibles al ojo. Esto consigue que la instalación de aparatos de uso domésticos o lámparas pequeñas sea muy sencillo. Pero por otro lado, los drivers instalados en el interior implican luminarias de menor potencia y luminosidad, y además cuando el driver llegue al final de su vida útil la luminaria deberá ser sustituida.

En lo que respecta a iluminación LED, en lámparas de alta potencia y aplicaciones que están más enfocadas a un uso industrial, que están formados por múltiples chips de esta tecnología, los controladores son externos. En este caso se encargan de regular la potencia de forma simultánea de varios chips, es decir, la tensión se irá regulando de forma automática en función de la cantidad que estén conectados.

La principal ventaja de los controladores externos es que, el hecho de ser visibles, permite que puedan ser sustituidos con mucha más facilidad en caso de avería. Además la instalación necesitará menor espacio interno y permitirá luminarias de menor tamaño.

La importancia de los controladores en la eficiencia energética

El driver o controlador de un LED es importante que maximice la eficacia y que llegue a tener cero pérdidas de energía en su utilización. El aprovechamiento real de la energía eléctrica que se está consumiendo se mide por el valor del factor de potencia. Así pues, si dicho valor es igual a 1, se da por entendido que toda la electricidad que ha llegado se ha aprovechado al máximo. En cambio, si este valor es de 0,5 significa que la mitad de energía eléctrica se ha perdido durante el proceso de conversión.

Cuando se adquiere una iluminación LED hay que tener especial cuidado en que el controlador que incorpore sea de calidad. Un LED puede llegar a tener una vida útil de 100.000 horas, sin embargo, si estamos obligados a cambiar el driver cada 5.000 horas, la inversión no será la más óptima.

Los controladores son fundamentales para que los sistemas de iluminación basados en LED alcancen su pleno potencial en lo que a vida útil, eficiencia energética y otras características beneficiosas se refiere. Un controlador debería contar con la misma vida útil que el propio LED.

Tanto para el alumbrado púbico como en cualquier domicilio o negocio, disponer del controlador adecuado es fundamental para garantizar una correcta iluminación LED y que su vida útil sea la que se espera de este sistema.

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